( Richard Dawkins, biòlogo evolutivo y etòlogo -citado por E. Punset en EL VIAJE AL PODER DE LA MENTE- tilda de còdigos de los muertos a los inhibidores de la conducta. Pautas excelentes hace miles de años, que han dejado de ser ùtiles y que, no obstante, siguen vigentes)
En el pasado mes de abril, escribì en este mismo espacio sobre un libro recomendado por Rafael Osìo Cabrices ( mi querido gurù caraqueño), se trataba de ´LA HERENCIA DE LA TRIBU ´de la escritora venezolana Ana Teresa Torres; puès bien, lo comprè y lo estoy leyendo concienzudamente, o mejor dicho, dolorosamente.
Quiso el destino, tambièn, que mis hijos Daniel y Enza trajeran de su viaje a Madrid el ùltimo libro de mi otro gurù, el catalàn Eduard Punset, ´EL VIAJE AL PODER DE LA MENTE´, me dicen que vier0n en la televisiòn española la entrevista que le hicieron al autor donde hablaba de su libro, y salieron volando a comprarlo (luego les explico sobre esta maravilla de ser humano). De manera que nada mas llegar yo a Caracas, tomè el libro y lo leì sin respiros. ¿Què ocurriò para que mi atenciòn no se desviara? Sencillamante que allì se encontraba, descrita magistralmente,palpable y clara , la respuesta a todos nuestros problemas venezolanos. De ahì la importancia de nombrarles el libro de Ana Teresa Torres junto al de Punset: por un lado nuestro apego latinoamericano al hèroe( Mesìas) y a la repùblica heroica, como dice Cabrices, y por el otro el concepto de manada ( cerebro social) del investigador Punset.
El libro de Ana Teresa Torres, como dice Osìo Cabrices, no està hecho para llevàrselo a la playa, el del investigador catalàn, tampoco. El viaje de Punset es tan maravilloso e iluminador que logra cambiarnos mientras nos va desvelando los procesos mentales, con un lenguaje paternal, casi de primaria, para que nada se nos escape. Son conceptos nuevos, bellos, comprobables, escritos con conocimiento y honestidad, y por sobre todo esto, es un libro lleno de poesìa y optimismo. Su lectura me hizo sentir bien, en primer lugar por reafirmarme que el arte salva y eleva, y por descubrirme esa maravillosa herradura que llevamos en el cerebro llamada hipocampo ( cuando leì la palabra hipocampo, ocurriò algo que se describe en el libro: recordè que asì se llamaba una discoteca de Caracas, de finales de los años sesenta, donde ìbamos los sàbados a bailar como locos hasta el amanecer: se habìa activado una molècula del factor neurotròfico derivado del cerebro en el hipocampo que sintetiza nuevas proteinas para garantizar la conserv aciòn permanente de la memoria a largo plazo, para yo poderla usar ( nunca antes lo habìa recordado) cuarenta años despuès.
En fin, hay que leer los dos libros. Imprescindibles como dirìa Arraiz Lucca o que sirven para quitarnos el disfràz de libertador y madurar de una vez por todas, como dirìa Rafael Osìo Cabrices.( Prometì hablar de Eduard Punset, y lo harè )
domingo, 30 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario