Escribe Marcel Proust en´ Por el camino de Swan´: Considero muy razonable la creencia cèltica de que las almas de los seres perdidos estàn sufriendo cautiverio en el cuerpo de un ser inferior, un animal, un vegetal o una cosa inanimada, perdidos para nosotros hasta el dìa, que para muchos nunca llega, en que sucede que pasamos al lado del àrbol, o que entramos en posesiòn del objeto que les sirve de carcel. Entonces se estremecen, nos llaman, y en cuanto las reconocemos se rompe el maleficio. Y liberados por nosotros, vencen a la muerte y tornan a vivir en nuestra compañìa.
Estuve pensando en estas palabras mucho tiempo, razonando lo irrazonable y lleguè a la conclusiòn que de ser ciertas esas creencias ( me encantarìa que si), habrìa que agregarle el hecho de la reencarnaciòn, ( la reencarnaciòn tuya, nuestra, mia, es decir del sujeto que rompe el hechizo) sin lo cual la idea no era posible, y entonces me pareccieron justificados los enamoramientos que sentimos por algùn animal, una planta o algùn objeto que llevamos a casa porque sì. ( sigue)
miércoles, 14 de julio de 2010
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