Esta locuciòn latina señala que los relatos, las historias, tienen su propio destino.
Si es posible, o si fuera posible que nuestros muertos tuvieran, como Dios el don de la ubicuidad, mi infortunada cuñada Marie Hellberg descansarìa feliz al igual que su paisano Stieg Larsson, al comprobar la fantàstica hazaña que ellos comenzaron en la tierra, una como madre ,y otro como escritor, convertidas en colosales empresas.
Comencemos por el primer infortunado, autor de la trilogìa literaria mas exitosa de los ùltimos tiempos: ¨Los hombre que no amaban a las mujeres¨, ¨La chica que soñaba con una cerilla y un bidòn de gasolina¨, y ¨La reina del palacio de las corrientes de aire¨.
Considero que la crìtica que le dispensò Vargas Llosa ( El Paìs, septiembre 2009) a estos tres libros es perfecta, y completìsima, de manera que me limitarè a mi interès, es decir, al hecho de que alguien se convierta en una celebridad millonaria luego de morir, y que la persona creadora, o involucrada, no lo haya sabido nunca.
( sigue)
sábado, 17 de julio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario